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Violeta Gonzalez é uma estudante de arte de 21 anos. Nascida na Colombia, atualmente mora em Buenos Aires.
Compartilhamos aqui poesias e rascunhos feitos com doçura e um olhar vivo. Apreciem.

 

I.
Voy a dormir el día y la noche enteras.
Despertarme únicamente en ese momento impreciso en el que está oscuro y claro a la vez.
Respirar un poco ese aire turbulento.
Vivir eternamente entre los grises.

 

II.
Un día nos vamos a levantar y las luces de los carteles se habrán pasado a nuestra piel como por ósmosis. Y viviremos cubiertos de leds pequeñitos de colores que nos volverán más hermosos.
Y que harán que veamos todo lo demás muy poco.

 

III.
Dos extraños hablan en alemán a mi derecha. Sus lenguas vibran contra sus paladares, sus mandíbulas se abren y se cierran generando ruidos metálicos.  Yo no entiendo, pero los miro.
Los veo hablar por sus computadores y no puedo dejar de imaginarme que son fugitivos hablando con sus cómplices desde las altas montañas. De pronto arriba de los 2000 metros se sienten más seguros.
A mi izquierda está la chimenea y de fondo, puro son cubano. El acento alemán crea una especie de remix sobre la voz de Ibrahim; y son las 5  y no nos pasan aún a buscar y yo pienso que si no se me metiera la tierra en los ojos me quedaría a vivir acá. En el silencio absoluto,
para siempre,
con los cardones como compañía.
Cosa se repite a sí misma: “Quiero ser parte de tu abrazo espinoso”.

 

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– Para quem você escreve suas poesias?
Acho que escrevo mais relatos ou espécie de pensamentos que poesias. Escrevo para me entender melhor e entender o que me cerca. Às vezes penso em alguém quando escrevo, mas este alguém é sempre um ser abstrato.

– Se tivesse que escrever uma poesia sobre um filme, qual filme seria e como começaria?
Seguramente seria sobre “In the mood for love”, de Wong Kar-Way e começaria com um largo silêncio.

– Qual é a sua poetisa favorita?
Das que li, Emily Dickinson.

– Uma palavra, um verso com essa palavra, un título.
A palavra: borrascoso (tormentoso). O verso: “por que somos, fuimos y seremos siempre borrascosos”. Sou péssima com títulos.

– O que carrega em seu caderno?
Muitos papéis pequenos e algumas flores.

– Prefere estar desperta ou dormida?
Prefiro dormir para sonhar e despertar para contar o que sonhei.

– Um país para visitar?
Muitos. Ultimamente tenho pensando em Turquia.

– O que te faz pensar as águas do rio Tigre?
Me faz pensar que no fundo, bem no fundo, tem sirenes.

 

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IV.
Estamos en el aire, en un espacio demasiado pequeño, demasiado estrecho; unos al lado de otros.
Tal vez, es por la velocidad a la que vamos, que el tiempo parece detenerse o por la fragilidad que genera la proximidad, que se forman estas uniones fantasmas entre gente desconocida. Uniones que pasan muchas veces desapercibidas, vencidas por la obstinación humana de hacer de cuenta que ese apoyabrazos que nos separa es el que forma dos mundos paralelos.

La verdad es que yo siempre te miro detenidamente, Extraño. Me gusta ver el modo en el que te aferras a tu asiento cuando el avión va a despegar, me gusta ver lo que lees, ojear tus libros, tratar de meterme en tu mente. Ponerte tal vez, un nombre, un oficio, un partido político. Hacerte al fin sentir un poco incómodo con mi presencia, que veas que estoy ahí, que el apoyabrazos no es tan ancho como creemos y que mi brazo sí roza el tuyo y que el meridiano no es nada más que una línea tonta e imaginaria. Aceptémoslo ahora, porque pasaremos casi toda una vida juntos: aprenderé tus gustos en películas, te veré tomar tu café: negro, sin azúcar, con dos sobrecitos de crema. Cenaremos juntos, sin hablarnos, como lo hacen las parejas que se conocen demasiado. Y luego, en medio de la ambigüedad que cargan las noches de avión me despertaré teniendo, incómodamente, tu rostro mirando hacia el mío, para demostrar que no hay nada más promiscuo que los viajes aéreos.
Todos inhalando la exhalación del otro, compartiendo el tiempo muerto, unidos por el miedo a la turbulencia, al océano; y por el deseo de llegar finalmente a nuestro destino y poder librarnos por fin de las noches ambiguas que sabemos, son siempre olvidadas, como los rostros que las llenan.

Por eso querido Extraño, por el miedo a ese mismo olvido yo te dejé, en algún bolsillo, un poco de mi existencia, del devenir de mi conciencia, siempre dudando de tu habilidad para hallarla, pero sabiendo con certeza que nunca llegará una segunda oportunidad para repetir nuestra analogía.

 

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poesias por Violeta Gonzalez
entrevista e fotos por Matheus Chiaratti